Surge, la llama detrás del metal.
Después, un grito furioso atormenta,
quema los párpados soñolientos del pobre animal
y este, al pasa un momento, emprende el vuelo.
Desde lo alto, aún escucha el gemir de los muros;
todos como uno solo, berrean lo siguiente:
"Recuerda que la habitación permanece vacía,
que la mancha grisácea, producto de la invocación,
expresa mayor vitalidad que tu presente".
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