lunes, 30 de junio de 2014

Osteology





¿Por qué no dejas que te cuente una historia tan desagradable,
tan absurda, que decidas revertir-nos? 

Qué pasa si, después de todo, esa historia no es una mera ficción.
-¿Es ficción, soy ficción?  
Revisa el cuaderno, sus vestiduras, la piel que lo recubre (nos recubre).  Asegúrate de leer las primeras páginas, las letras iniciales: evócalas. 
Arrójate a sus aguas, negras, con un leve brillo a contraluz. 
Espirales, semicírculos, líneas rectas, cual corales, avivan las profundidades... el fondo de este océano.
Estás próximo,
-¿lo estás? ¿estás listo?
Ninguna verdad es por revelación, lo sabes,
pero una parte, la más opaca, engendra cual espacio microcósmico la certeza más rotunda:
-¿buscamos certezas?

Justo donde te encuentras, ahí, convergen las figuras mitológicas, los fantasmas polvorientos con las expresiones nuevas…
los cuerpos remozados por la vorágine modernizante:
            -¿Son el eco? ¿el eco de una nostalgia petrificada, o ha llegado como vapor, granizo, tormenta corriente?



Terminó el recorrido…