tan absurda, que decidas revertir-nos?
Qué pasa si, después de todo, esa historia no es una
mera ficción.
-¿Es ficción, soy ficción?
Revisa el cuaderno, sus vestiduras, la piel que lo
recubre (nos recubre). Asegúrate de leer
las primeras páginas, las letras iniciales: evócalas.
Arrójate a sus aguas, negras, con un leve brillo a
contraluz.
Espirales, semicírculos, líneas rectas, cual corales,
avivan las profundidades... el fondo de este océano.
Estás próximo,
-¿lo estás? ¿estás listo?
Ninguna verdad es por revelación, lo sabes,
pero una parte, la más opaca, engendra cual espacio
microcósmico la certeza más rotunda:
-¿buscamos certezas?
Justo donde te encuentras, ahí, convergen las figuras
mitológicas, los fantasmas polvorientos con las expresiones nuevas…
los cuerpos remozados por la vorágine modernizante:
-¿Son
el eco? ¿el eco de una nostalgia petrificada, o ha llegado como vapor, granizo,
tormenta corriente?
Terminó el recorrido…
Terminó el recorrido…